viernes, 7 de agosto de 2009

Domadores de niños

Que se queden quietos, sentados y aprendan todo lo que ldecimos. No moverse. No opinar. No expresarse espontáneamente. Si nos elevamos un poco, veremos que eso hacemos con los chicos. Lo indica el pedagogo Carlos Calvo : “La escuela enseña a no aprender”. Intentamos dominar toda expresión propia e imponerles un canon. Pero ese dictado que repetimos no está dando resultados: cada vez le tenemos más miedo a nuestros hijos y más aun, a los del vecino. Domarlos como bestias no es sinónimo de humanidad. Luego, cuando se revelan buscando su identidad, pasamos al pánico. Pero domarlos, ahora, implica encarcelarlos.

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